Porque vale la pena ser feliz

jueves, 25 de agosto de 2011

Pienso estar día y noche cada vez que me necesites. Haga frío o calor. Llueva o truene. Pienso estar al pie del cañón las veces que hagan falta. Tanto si me necesitas como si no. Puedo estar despierta miles de años con tal de verte sonreír. Pero lo que si que no voy a permitir es que cuando estés cabreada me chilles. Ni quiero que lo consientas tu tampoco conmigo. Si algo eh aprendido de la vida en el tiempo que llevo en ella, es que cuando una voz se levanta puede perderse una amistad.

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