Porque vale la pena ser feliz

domingo, 29 de julio de 2012

Cuando piensas que todo es perfecto, cuando piensas que por fin algo después de tanto tiempo sucede bien, llega algo que lo estropea todo. Que hace que de repente todo se marchite. Y entonces vuelves a caer en el mismo agujero oscuro del que creías haber salido hace tiempo. Y te das cuenta de que si no te cuidas tu sola, nadie te ca a cuidar. Y supongo que yo nunca he sabido cuidarme y que como nadie va a cuidar de mi, esto tal vez haya dejado de tener sentido. O tal vez nunca lo haya tenido.

lunes, 9 de julio de 2012

Había visto aquella mirada antes. No era una mirada como las que normalmente hacía. Simplemente se limitó a mirarme de aquella forma sin decir nada durante minutos. Durante más o menos veinte interminables minutos. No sabía que quería, pero no iba a perder toda la tarde con ello, así que me dispuse a hablar justo cuando él también decidió hacerlo. Los nervios empezaron a subir por mi estómago, parecía que las mariposas habían decidido despertar, pero no entendía bien el porqué. Por fin decidió empezar a hablar.
+Tienes alguna idea de porqué estamos aquí?
La pregunta me pilló desprevenida. Me esperaba más un "lo siento, he sido un capullo". O cualquier cosa por el estilo. Pero aquellas palabras no salieron de su boca. Si no que se quedó mirándome atónito. Esperando una respuesta. Decidí complacerle.
-Sí...
+Entonces sabrás porqué te he traído aquí, no?
Otra pregunta estúpida.
-No, y si en vez de hacer preguntar estúpidas cada vez que abres la boca me dices de una vez que  hacemos aquí mejor. No tengo todo el tiempo del mundo.
+Parece mentira que no lo sepas. Que después de todo el tiempo que nos conocemos no te hayas dado cuenta de que cada vez que le ocurría algo a alguno de nosotros veníamos aquí. No sé muy bien el porqué, pero necesitaba tu aprobación para hacer esto. Por eso te he llamado.
Estaba loco. Era lo único que podía pensar en estos momentos de él. Que necesitaba mi aprobación, para qué? No comprendía nada de lo que estaba diciendo. Llevábamos meses sin hablar. Y de repente me trae a este sitio. Al único sitio de toda la ciudad donde los recuerdos todavía duelen.
+Ya sé que voy a hacer con mi vida, me voy.
Sus palabras hicieron que olvidara lo que estaba pensando. Que se iba a donde? Nada de lo que había sucedido ese día tenía sentido; primero su llamada, luego este lugar, y ahora sus palabras. No lograba encajar todo lo que me había dicho para llegar a una conclusión. Cada vez estaba más confusa.
-Que te vas a dónde?
+Fuera de aquí, lejos. Donde el dolor de los últimos meses cese y pueda olvidar lo todo.
-No has contestado a mi pregunta, dónde?
+Italia, Francia, Nueva York, no lo sé, iré donde el mundo quiera que vaya.

martes, 3 de julio de 2012

Su sonrisa lo que me trastorna, lo que me hace volar. Sus ojos mi mundo, con los que recorro países y lugares inesperados. Su pelo casi siempre despeinado lo que me vuelve loca. Su olor, ese olor tan suyo, mi rendición. Pocos consiguen hacer lo que consigue él con tan solo una mirada. Con una curva de su sonrisa. Pocos consiguen lo que consigue él con rozarme la piel.

domingo, 1 de julio de 2012

Aquello me trastornó. No me había dado cuenta de lo que había cambiado. Su espeso cabello color caoba ahora tenía el marrón azabache que tanto me gustaba de sus ojos. Había crecido, por lo menos un par de centímetros. Y su cuerpo había dotado la forma de alguien que se pasa día si, día también en el gimnasio. Estaba irreconocible. Irreconocible por fuera, pero por dentro yo sabía que seguía siendo aquel niño caprichoso que conocí años atrás. Mientras diversas palabras salían de su boca, yo estaba inmersa en millones de recuerdos de años atrás, apenas escuchaba un hilo de su voz y cada vez me costaba más concentrarme en lo que quería decirme...
+Me estás escuchando?
-Sí, y ya te he dicho lo que quería, que te fueras. -Mis palabras salieron disparadas, incluso antes de que me diese tiempo a pensar, pero eso era lo correcto. No le daría la oportunidad de hacerme daño, ahora no.
+Tantos años juntos y todavía no me conoces, cuando quiero algo lo consigo. Y ya sabes que no me rindo nunca, o quizás me has olvidado?, no no lo creo. Lo único que de verdad creo es que tienes tanto miedo de volver a enamorarte de mi que te has cerrado en banda y no dejas entrar a nadie. Pero no me preocupa, poco a poco te haré feliz y te darás cuenta de que la única persona que necesitas a tu lado es a mi.
Después de aquello, pasarían semanas hasta volver a verlo. Pero no estaba segura de si aquello era un alivio, o más bien una tormenta para mi...