Porque vale la pena ser feliz

lunes, 15 de octubre de 2012

El tiempo todo lo cura y pone a cada uno a su lugar. Incluso al corazón. Pero parece ser que esta vez está tardando demasiado en actuar. Me siento en la ventana de mi habitación noche tras noche e intento no pensar en lo que una vez tuvimos. Y funciona, raramente funciona, pero cuando giro la cara y veo tu regalo, no puedo evitar acordarme de ti. Y duele, bueno más que doler molesta. Porque el estómago empieza a encogerse y empiezas a sentirte rara. Y entonces es cuando melancolía y amor se juntan, y ya la hemos liado. Porque entonces recuerdo lo que hubo un día entre tu y yo, y al recordarlo, me acuerdo de que intentamos algo que era imposible. Porque te quiero, te quise y te querré, no siempre de la misma forma, pero sí hasta que deje de sentir.

domingo, 7 de octubre de 2012

He amado hasta llegar a la locura; y eso a lo que llaman locura, para mí, es la única forma sensata de amar. Por ello hoy estoy donde estoy. Porque no puedo dejar de amar. Y todo es precioso cuando amas y te aman, pero ¿qué ocurre cuando la única que amas eres tu? Pues que te mueres de dolor. Sufres. Ríes, claro, cuando le miras. Pero también lloras cuando ves que no es tuyo. Pasas por fases muy variadas, como pueden ser la negación, la vergüenza, la tristeza, el morirte por dentro cuando ves que para él eres invisible, cada uno cuenta con las suyas. Con todas o con ninguna. Pero simplemente ama. Y es una simple palabra la que puede hacer que empiecen a comerte los celos por dentro, hasta llegar el momento de no poder más. O simplemente que te quedes quieta observando en un rincón lo que hace, hasta que empieza a doler y cambias la vista de dirección. Puede ser pasajero o durar te  toda la vida, pero sobretodo puede hacer que quieras pasarte horas en el sillón con un bol de palomitas en una mano y helado de chocolate en el otro viendo con las parejas de las películas más románticas que te puedas imaginar, están igual que tú, pero con la persona a la que aman.