Porque vale la pena ser feliz

domingo, 9 de diciembre de 2012

Cuando el ayer queda en el olvido es el momento de mirar hacia delante y hacer del presente un futuro mejor.

viernes, 23 de noviembre de 2012

Ya no hay nada que perder. Todo está perdido. Si los mejores amores se pierden, no me extraña que el nuestro se perdiese hace tiempo. Puedes irte a vivir a Madrid o a Barcelona o a donde quieras, por mí como si te vas a la china y no te vuelvo a ver más. Sería lo mejor, así podría olvidarme tranquilamente del último beso, las últimas caricias y el último abrazo. Podría olvidarme de ti y rehacer mi vida sin problemas. Porque mi problema ya se habría ido. No quiero perderte, claro que no, pero ya te he perdido así que ahora todo me da igual. Olvidarte será lo último que haga contigo porque aunque no te des cuenta en esto formamos parte los dos, y tu ya has pasado página, así que ahora me toca a mí. Sería más fácil no tenerte cerca, no saber que estás ahí, pero la vida es dura y hay que aprender a superar los momentos más difíciles, con todas sus adversidades. Por eso hoy seré fuerte, hoy y todos los días. Porque nadie va a conseguir hundirme por mucho que digan o hagan. Porque nadie tiene derecho a elegir por mi. Yo soy la que toma las decisiones de mi propia vida y seguirá siendo así hasta que llegue el final. Ya no hay nada que perder si ya te he perdido a ti. 


Septiembre del 2012.

lunes, 15 de octubre de 2012

El tiempo todo lo cura y pone a cada uno a su lugar. Incluso al corazón. Pero parece ser que esta vez está tardando demasiado en actuar. Me siento en la ventana de mi habitación noche tras noche e intento no pensar en lo que una vez tuvimos. Y funciona, raramente funciona, pero cuando giro la cara y veo tu regalo, no puedo evitar acordarme de ti. Y duele, bueno más que doler molesta. Porque el estómago empieza a encogerse y empiezas a sentirte rara. Y entonces es cuando melancolía y amor se juntan, y ya la hemos liado. Porque entonces recuerdo lo que hubo un día entre tu y yo, y al recordarlo, me acuerdo de que intentamos algo que era imposible. Porque te quiero, te quise y te querré, no siempre de la misma forma, pero sí hasta que deje de sentir.

domingo, 7 de octubre de 2012

He amado hasta llegar a la locura; y eso a lo que llaman locura, para mí, es la única forma sensata de amar. Por ello hoy estoy donde estoy. Porque no puedo dejar de amar. Y todo es precioso cuando amas y te aman, pero ¿qué ocurre cuando la única que amas eres tu? Pues que te mueres de dolor. Sufres. Ríes, claro, cuando le miras. Pero también lloras cuando ves que no es tuyo. Pasas por fases muy variadas, como pueden ser la negación, la vergüenza, la tristeza, el morirte por dentro cuando ves que para él eres invisible, cada uno cuenta con las suyas. Con todas o con ninguna. Pero simplemente ama. Y es una simple palabra la que puede hacer que empiecen a comerte los celos por dentro, hasta llegar el momento de no poder más. O simplemente que te quedes quieta observando en un rincón lo que hace, hasta que empieza a doler y cambias la vista de dirección. Puede ser pasajero o durar te  toda la vida, pero sobretodo puede hacer que quieras pasarte horas en el sillón con un bol de palomitas en una mano y helado de chocolate en el otro viendo con las parejas de las películas más románticas que te puedas imaginar, están igual que tú, pero con la persona a la que aman.

lunes, 17 de septiembre de 2012

No logro comprender el porque después de tanto tiempo me sigue importando tanto tu opinión y la de los demás. Algunos me dicen que les jodan y otros que me deje llevar. Y mi cabeza está saturada. Llena de buenos y malos consejos, y el gran problema es que yo no sé diferenciar unos de otros. Después de todo lo que ha pasado con unos y con otros, eso del bien y el mal a mi sigue sin darse me nada bien. Y mira que doy consejos. Y consejos de los buenos, y lo sé porque mucha gente me lo dice. Pero cuando se trata de mi vida, el mundo le da la vuelta a la tortilla cada vez que quiere, y cuando consigo encontrar algo a lo que aferrarme, tengo que volver a empezar porque esa ya no puede ser una solución. Y volvemos a empezar y a ver los pros y los contras de algo que puede o no tener solución. Y entonces es cuando empiezan las rayadas y los porqués de las cosas, y acabas sin solución e incluso peor de lo que estabas al principio.

sábado, 8 de septiembre de 2012

Claro que me importas. Y por supuesto que me volvería a arriesgar las veces que hagan falta por ti, pero la vida me ha enseñado demasiadas cosas en estos meses y una de ellas es que en el amor se perdona pero no se olvida. Y aunque me muera de ganas de darte un abrazo, de bailar contigo o incluso de darte un beso, no puedo olvidar que las segundas oportunidades nunca fueron buenas y que yo no me voy a volver a arriesgar ni por ti ni por nadie. Porque ante nada y pese a todo he comprendido que mi felicidad es la más importante y que olvidar por mucho que duela no significa joderme en auto indefinido, si no aplazar lo que conllevaría siendo mi felicidad, para el día de mañana poder ser feliz, con cualquiera aunque no seas tú.

miércoles, 29 de agosto de 2012

Empezaba a pensar que me había vuelto importante para ti. Que tus abrazos no eran simplemente por puro compromiso y que me echabas de menos. Me volvía a sentir con energía cuando sabía que estabas a mi lado. Y ahora me doy cuenta de que en lo único que vas a tener toda la vida, yo no voy a formar parte. Y me duele. Y no sé porque no dejo de llorar. Y hasta las lágrimas que caen por mis mejillas duelen. Creo que no quería darme cuenta de lo que significas para mi, pero ha llegado el momento de madurar. De madurar del todo y dejar atrás lo único que me quedaba de una niñez que tal vez nunca existió. Tengo que decirte que pensaba que era mas importante para ti, de lo que me he dado cuenta que soy. Ya no miro a las personas a los ojos por miedo a que me hagan lo que ya me han echo. Últimamente mi mejor amiga, y mi aliada en las largas noches de verano es la oscuridad, donde nadie se da cuenta de lo que me pasa, y el dolor aunque no desaparece se camufla por otros miedos que llegan a mi cuerpo. He estado ahí siempre, y he luchado contra gente, que aún sin conocerte me han dicho que te deje, que no me moleste por ti. Y siempre he contestado que eras una gran persona, y que aunque a simple vista no lo pareciese tenías un corazón aún mayor. Tal vez ellos tenían razón y tú has sido mi mayor error. Haremos de nuestra vida en común, dos igual de importantes por separado.

domingo, 12 de agosto de 2012

Ya no consigo recordar su color de ojos. Creo que eran azules. O verdes. Tal vez eran color miel. No. Estoy segura de que no. Ya no logro recordar si su color de piel era caramelo, o más bien blanquecina. Me preocupa olvidarme de su sonrisa torcida y de los hoyuelos que le salían cuando sonreía. Pero lo que más me preocupa es no recordarlo a él. Olvidarle hasta tal punto que no recuerde sus abrazos, sus caricias, sus miradas... Me preocupa más que nada de lo que me ha preocupado hasta ahora. El destino juega con nosotros. Y convierte todos sus caprichos en realidad. Pero porqué tuvo que hacernos esto. Eramos perfectos juntos. Estábamos echos el uno para el otro. Disfrutábamos de cada rincón de nuestra piel, nunca jamás hubieron peros. Y demasiadas pocas veces discutíamos. Todo era perfecto junto a él. No había problemas, y si los había acababan siendo nada. Tal vez fue eso lo que nos mató. La tranquilidad de saber que siempre estaríamos juntos. Otro día más que no puedo dormir. Son las dos de la madrugada, y mañana tengo que levantarme temprano para volver a enfrentarme a otro día sin él. Pero no puedo dejar de pensar. Parece que el tiempo no pasa y cada vez que apago la luz e intento desesperadamente conciliar el sueño, se apodera de mi una serie de pensamientos a los que estoy harta de dar largas. Tal vez sea el momento de enfrentarme a ellos, pero no tengo fuerza. Las noches son malas, apenas puedo dormir, pero los días son peores sin él. Los problemas han vuelto a venir y ahora no sé como darles solución. La única solución que encuentro es la única que no podré cumplir jamás; volver a su lado.

sábado, 11 de agosto de 2012

Porque hasta los mejores amores se pierden. Y ya no existen príncipes azules, ni princesas de color de rosa. Porque ahora hay que buscarse la vida. Hay que reír y llorar, por esas personas que nos vuelven locos. Hay que luchas y con ello ganar o perder. Pero sobretodo hay que tener algo muy claro y es que el que no arriesga no gana y en este juego queramos o no entramos todos.

jueves, 2 de agosto de 2012

Aquella noche pasadas las 12 llegamos a uno de los mejores sitios que mi vista había contemplado. Era un 23 de julio de yo que sé que año, pero una noche inolvidable. Tras un día magnífico, nos esperaba una noche mejor. Aquel mensaje recibido días antes me había devuelto la esperanza y decidí llamarle. No sabía que pasaría ni a donde iríamos con esto, pero tenía que intentarlo una vez más. Así que teléfono en mano decidí llamarle. Y la sorpresa fue inmensa. Bosque, estrellas y besos. Cena, piscina y romance. Era perfecto, absolutamente perfecto. Pero una vez más había que enfrentarse a la realidad. Cada uno debía volver a su vida y sería duro para los dos mantener esto. Pero pese a todo, y pase lo que pase su recuerdo permanecerá siempre en mi memoria, al igual que yo en la suya. Y eso no nos lo podrá quitar nunca nadie.

domingo, 29 de julio de 2012

Cuando piensas que todo es perfecto, cuando piensas que por fin algo después de tanto tiempo sucede bien, llega algo que lo estropea todo. Que hace que de repente todo se marchite. Y entonces vuelves a caer en el mismo agujero oscuro del que creías haber salido hace tiempo. Y te das cuenta de que si no te cuidas tu sola, nadie te ca a cuidar. Y supongo que yo nunca he sabido cuidarme y que como nadie va a cuidar de mi, esto tal vez haya dejado de tener sentido. O tal vez nunca lo haya tenido.

lunes, 9 de julio de 2012

Había visto aquella mirada antes. No era una mirada como las que normalmente hacía. Simplemente se limitó a mirarme de aquella forma sin decir nada durante minutos. Durante más o menos veinte interminables minutos. No sabía que quería, pero no iba a perder toda la tarde con ello, así que me dispuse a hablar justo cuando él también decidió hacerlo. Los nervios empezaron a subir por mi estómago, parecía que las mariposas habían decidido despertar, pero no entendía bien el porqué. Por fin decidió empezar a hablar.
+Tienes alguna idea de porqué estamos aquí?
La pregunta me pilló desprevenida. Me esperaba más un "lo siento, he sido un capullo". O cualquier cosa por el estilo. Pero aquellas palabras no salieron de su boca. Si no que se quedó mirándome atónito. Esperando una respuesta. Decidí complacerle.
-Sí...
+Entonces sabrás porqué te he traído aquí, no?
Otra pregunta estúpida.
-No, y si en vez de hacer preguntar estúpidas cada vez que abres la boca me dices de una vez que  hacemos aquí mejor. No tengo todo el tiempo del mundo.
+Parece mentira que no lo sepas. Que después de todo el tiempo que nos conocemos no te hayas dado cuenta de que cada vez que le ocurría algo a alguno de nosotros veníamos aquí. No sé muy bien el porqué, pero necesitaba tu aprobación para hacer esto. Por eso te he llamado.
Estaba loco. Era lo único que podía pensar en estos momentos de él. Que necesitaba mi aprobación, para qué? No comprendía nada de lo que estaba diciendo. Llevábamos meses sin hablar. Y de repente me trae a este sitio. Al único sitio de toda la ciudad donde los recuerdos todavía duelen.
+Ya sé que voy a hacer con mi vida, me voy.
Sus palabras hicieron que olvidara lo que estaba pensando. Que se iba a donde? Nada de lo que había sucedido ese día tenía sentido; primero su llamada, luego este lugar, y ahora sus palabras. No lograba encajar todo lo que me había dicho para llegar a una conclusión. Cada vez estaba más confusa.
-Que te vas a dónde?
+Fuera de aquí, lejos. Donde el dolor de los últimos meses cese y pueda olvidar lo todo.
-No has contestado a mi pregunta, dónde?
+Italia, Francia, Nueva York, no lo sé, iré donde el mundo quiera que vaya.

martes, 3 de julio de 2012

Su sonrisa lo que me trastorna, lo que me hace volar. Sus ojos mi mundo, con los que recorro países y lugares inesperados. Su pelo casi siempre despeinado lo que me vuelve loca. Su olor, ese olor tan suyo, mi rendición. Pocos consiguen hacer lo que consigue él con tan solo una mirada. Con una curva de su sonrisa. Pocos consiguen lo que consigue él con rozarme la piel.

domingo, 1 de julio de 2012

Aquello me trastornó. No me había dado cuenta de lo que había cambiado. Su espeso cabello color caoba ahora tenía el marrón azabache que tanto me gustaba de sus ojos. Había crecido, por lo menos un par de centímetros. Y su cuerpo había dotado la forma de alguien que se pasa día si, día también en el gimnasio. Estaba irreconocible. Irreconocible por fuera, pero por dentro yo sabía que seguía siendo aquel niño caprichoso que conocí años atrás. Mientras diversas palabras salían de su boca, yo estaba inmersa en millones de recuerdos de años atrás, apenas escuchaba un hilo de su voz y cada vez me costaba más concentrarme en lo que quería decirme...
+Me estás escuchando?
-Sí, y ya te he dicho lo que quería, que te fueras. -Mis palabras salieron disparadas, incluso antes de que me diese tiempo a pensar, pero eso era lo correcto. No le daría la oportunidad de hacerme daño, ahora no.
+Tantos años juntos y todavía no me conoces, cuando quiero algo lo consigo. Y ya sabes que no me rindo nunca, o quizás me has olvidado?, no no lo creo. Lo único que de verdad creo es que tienes tanto miedo de volver a enamorarte de mi que te has cerrado en banda y no dejas entrar a nadie. Pero no me preocupa, poco a poco te haré feliz y te darás cuenta de que la única persona que necesitas a tu lado es a mi.
Después de aquello, pasarían semanas hasta volver a verlo. Pero no estaba segura de si aquello era un alivio, o más bien una tormenta para mi...

jueves, 28 de junio de 2012

- Hace tiempo que las princesas no nos manchamos las manos. Y como yo ya no soy princesa de nada y tu dejaste de ser mi príncipe hace mucho tiempo no tienes porqué mancharte las por mi. He crecido y sé hacer las cosas por mi misma. Esa niña pija a la que conociste hace unos cuantos años se ha convertido en alguien que no necesita ni de ti, ni de tus cuidados, así que puedes coger esa moto tan estúpida con la que me hiciste soñar y con la que grité libertad y a su estúpido dueño y largaros de aquí los dos. Ninguno me hacéis falta, ni me la habéis hecho nunca.
+ Sabes que me necesitas, que necesitas mis besos y mis abrazos, mis caricias...
- A si lo olvidaba, olvidaba que eras ese chulo de barrio que nunca escucha, y por el que las mujeres nos derretimos siempre al ver tu sonrisa de "malote". Madura de una vez y escucha TE QUIERO FUERA DE MI VIDA
+ No voy a rendirme hasta que consiga un beso de esos labios que me vuelven loco. Esos labios que llevo recordando desde que me fui, desde hace dos años. Necesito volver a besarte y que me beses. Con esa caracterización que tenían nuestros besos. Suaves, lentos y eternos. Y no pienso largarme de aquí hasta conseguir un beso que me transporte al cielo.
- Deberías saber que has perdido tu oportunidad conmigo y que ya no tienes nada que hacer. Pírate y no vuelvas. He sido yo la que ha llorado día y noche mirando esa ventana para ver si te dignabas a volver algún día, la que te lloraba día y noche y la que dejó de hacer su vida porque sin ti le faltaba el aire. Pírate. Ya me has echo demasiado daño, mejor dicho, ya me hiciste demasiado daño, porque ya me das igual. Pírate, venga, a que esperas?
+ A que dejes de mentir y me beses de una vez...

viernes, 25 de mayo de 2012

No hay que olvidar lo que sufren los demás, claro que no, pero tampoco hay que olvidarse de lo que va por dentro, de lo que te duele a ti y de lo que nadie hace caso, de lo que sientes y no puedes olvidar, por más que quieras, por más que lo intentes...
Claro que hay que pensar en los demás, sin ellos no seríamos ni la mitad de lo que somos, pero tampoco podemos olvidarnos de nosotros, de nuestra salud, de nuestro futuro, de nuestras responsabilidades....
Hay que intentar encontrar ese equilibrio que nos lleve hasta el punto medio en el que seamos felices, y hay que encontrarlo como sea. Pero una vez que se encuentre queda totalmente prohibido mirar atrás...
+Dame solo una razón por la que deba quedarme aquí y no mandarlo todo a la mierda y no olvidarme de todo, de los que decían ser mis amigos y familia, de los que decían quererme, de ti... Dame tan solo una razón, con la que quedarme, un motivo por el que continuar aquí y no irme, tan solo uno, un motivo válido...
-Te quiero... y siempre te he querido...
+Eso ya no es suficiente, te echaré de menos, lo prometo...

martes, 15 de mayo de 2012

Por primera vez en meses volvía a estar nerviosa. Hoy todo parecía distinto. A simple vista todo parecía normal, pero no lo era. Hoy por primera vez en mucho tiempo sentía la respiración acelerada como solo él solía ponérmela. Y había motivos, claro que los había. Pero nunca me había puesto nerviosa por estas cosas. Siempre había sabido controlar mis estados de ánimo la noche del estreno. Íbamos perfectos de tiempo, y el ballet era perfecto. Pero por alguna razón estaba nerviosa. Y eso me preocupaba. Toda la gente que me importaba estaría ahí. Todos menos él. Tal vez esa era la razón de mi nerviosismo. De mi respiración acelerada y entrecortada, más incluso con cada paso dado. Tal vez todavía tenía esperanzas de que esa noche apareciese. Pero yo sabía que era imposible. El contactó se perdió en el mismo momento en el que decidió acabar con esto. Y yo lo aceptaba, pero no conseguía superarlo. Claro que había salido con otros y por supuesto que me había vuelto a enamorar, pero por alguna razón, la relación terminaba siempre por el mismo motivo, le seguía queriendo. Y eso no podía arreglarlo nadie nada más que yo, yo y mi estúpido subconsciente que seguía enamorado de la misma persona que me hizo daño. Pero la vida es así, unos van y otros vienen, y hay que aprender a aceptarlo. Miré el reloj. Las once y cuarto. Era pronto. Me daba tiempo a desayunar antes de ir a la estilista. Pasé por delante de varías cafeterías pero ninguna me llamó la atención. Así que decidí ir a la misma cafetería de siempre. La que durante años acogió mis lágrimas y mis penas y supo callarse el secreto que yo misma tenía encerrado dentro. Estaba en la otra punta de la ciudad así que decidí coger el metro, era la vía de acceso más rápida que se me ocurrió en aquel momento. Esa mañana la cafetería estaba vacía. Unos cuantos ancianos llenaban dos mesas y una pareja desayunaba en la parte del fondo de la cafetería con miedo a que alguien les pillara juntos. Entre sin hacer mucho ruido, lo último que pretendía esa mañana era formar un escándalo y que los pocos clientes de la tienda terminasen por mirarme mal. No, nada de eso, el día de hoy tenía que ser perfecto. Pedí un café con leche descremado y una zumo de naranja natural y me senté en una de las mesas a leer el periódico. Terminados el jugo y el café salí rápidamente de la cafetería dando las gracias y dejando pagada la cuenta, el tiempo había pasado volando y ya llegaba tarde. Por suerte el metro llegó enseguida y pude ser puntual. Los segundos precedían a los minutos y estos a las horas, hasta que llegó el momento. La gente hacía cola fuera para poder entra a ver el famoso ballet que había llegado a la ciudad y del que yo, formaba parte de una forma muy especial. Era ni más ni menos que una de las protagonistas del último acto con el que se cerraba el ballet. Las hormigas empezaban a hacer su función en el estómago y los nervios empezaban a hacerse cada vez más notables, cuando de repente alguien tocó a la puerta. Al abrir la puerta del camerino, nada más había una tarjeta con una rosa blanca. "Al terminar el ballet te espero en esta misma puerta, VP" decía la carta. Tenía que ser una broma, no podía estar aquí. A lo mejor alguien se había enterado de mi pequeño gran secreto y había decidido jugármela, pero no tenía tiempo de comprobarlo. El espectáculo acababa de empezar y yo debía ocupar mi lugar en la actuación. Fuese quién fuese, ya lo descubriría después, el espectáculo debía continuar, pasase lo que pasase, y era hora de salir a escena y demostrarle al público de lo que era capaz.

lunes, 30 de abril de 2012

La felicidad. ¿Qué es la felicidad realmente? Sí, todos sabemos lo que pone en el diccionario. "Felicidad: estado  de ánimo del que se encuentra satisfecho o contento". ¿Pero de que nos sirve realmente saber su significado? ¿Con el significado podemos ser felices? ¿Realmente la felicidad consiste en eso? No podemos saber de su tiempo, ni con segundos, ni con minutos, ni con horas, ni con años, ni con toda una vida... La felicidad no se mide por tiempo, ni por significado. Podemos saber acerca de ella con caricias. Besos. Abrazos. Miradas. Gestos. Sonrisas. Podemos saber acerca de la felicidad con sorpresas. Con ilusión. Pese a todo y contra los que no lo aceptan. Contra viento y marea. La felicidad se encuentra en el lugar más inesperado, en el momento menos propuesto. La felicidad no se encuentra. No se busca. Ella te encuentra a ti. Tal vez para un rato. Para un día. Para un mes. Tal vez para siempre. O incluso para nunca. La felicidad es espontánea. Divertida. Increíble. Con la felicidad no se puede conseguir ser inmortal. No se consigue todo. Pero tampoco pierdes nada. Consigues aventura. Determinación. Diversión. Consigues superar adversidades. Y sobretodo cuando la tienes la compartes. Da igual con quién. Cómo. Dónde. Pero la compartes. Simplemente haces disfrutar a los demás de tu felicidad. Porque ¿que sería el mundo sin ese poquito de felicidad compartida? Absolutamente nada. No todo es posible con la felicidad. Pero ayuda y mucho. Ayuda a seguir adelante. A sobreponer el nada al todo. A luchar por los demás. Y a que los demás luchen por ti. Porque todo vale la pena con la felicidad por delante. Porque para ser feliz, necesitas ese poquito de felicidad. Porque las cosas que de verdad valen la pena se hacen para que esas personas sonrían, o lloren de felicidad. Porque no todo vale la pena conseguirlo, pero sí que vale la pena ser feliz. 

jueves, 12 de abril de 2012

Era una mañana como otra cualquiera. Para ser exactos 15 de septiembre del 2009. Todo empezó como un día normal. Un desayuno normal. Unos profesores normales. Unas clases normales. Pero de repente todo cambió. Notaba como poco a poco mi yugular se cerraba y no me dejaba respirar. El agobio aumentaba cada vez más y yo no sabía que podía hacer. De repente cesó. Inexplicablemente cesó. El agobio y el dolor desaparecieron. No le di importancia. Pero tampoco se la quité, aunque el día continuó normal. Normal hasta el final. A la noche volvió a ocurrir. Pero esta vez el dolor era tan agudo que no me dejaba respirar. Intentaba tranquilizarme, pero nada daba resultado, hasta que otra vez sin razón el dolor desapareció. Pasaron los días y cada vez el dolor era más agudo. Mi pecho no dejaba paso al aire. Y mis pulmones cada vez necesitaban más algo que no llegaba nunca. Ni médicos, ni profesionales, conseguían acertar con lo que me pasaba. Era un caso extremo, y muy raro. Nadie parecía saber que me pasaba, y a mi eso me aterraba. Me pasaba las horas de clase encerrada en el baño del instituto. Ni amigos, ni profesores, ni si quiera mis propios padres conseguían sacarme de allí. No iba a clase. Pero tampoco podía estar en casa, allí el dolor se multiplicaba. Solo quería dormir y llorar, eran los únicos momentos hasta la fecha en los que dado el caso, el dolor cesaba. Mi vida social había acabado, pues si no quería estar en casa, fuera de ella menos. Ya no aguantaba los abrazos, ni las caricias y mucho menos los te quiero. Ya nada me parecía sincero. Ahora todo carecía de sentido. Los meses pasaban más lentos que de costumbre, y mientras yo me pasaba horas en el médico haciéndome pruebas que no servían para nada, mi vida pasaba rápida ante unos ojos que no se daban cuenta de ello. Pasaban los días, los meses y lo único que tenían claro los médicos es que padecía una enfermedad llamada ansiedad. Un trastorno psicológico causado por el estrés. Pero era peor que eso. No era la típica ansiedad que con pastillas y meses de reposo se va, ojalá. Es una enfermedad de tipo 4. Uno de los tipos más altos que existen y una enfermedad que me va a acompañar toda la vida. Hoy después de 3 años 6 meses y 29 días, puedo decir que la tengo controlada. Y que después de 3 años 6 meses y 29 días, puedo volver a disfrutar de mis amigos. De las mascletás. Y de casi todo. Aunque siga habiendo gente que me joda. Que me haga daño. Aunque existan miles de personas que me odien. Hoy después de 3 años 6 meses y 29 días, aunque esta noche sea la peor con diferencia desde hacía mucho, puedo decir que me siento feliz. Porque a pesar de todo, hoy estoy viva, y ese es el mejor regalo que podrían haberme echo nunca.

domingo, 8 de abril de 2012

Intentas ser la persona más amable del mundo. Intentas parecer-le agradable a todos. Intentas por todos los medios caerles bien. Y sobretodo lo intentas porque te gusta hacer feliz a la gente. Y porque eso te hace feliz a ti. Y de repente pum. Te conviertes en la tonta de la película. Pasas de ser agradable a tonta. Y es que dicen que las mejores personas se encuentran en los mejores corazones, pero que hay un gran paso de la simpatía a la tontería. Y aunque sea así muchas veces ni te das cuenta. Porque con eso me siento identificada, yo y la mayoría de las personas que viven en el mundo. Porque la otra parte son los cabrones que te hacen sentir así. Los que se ríen de ti a las espaldas y los que juegan contigo. Pero tranquilos que todo eso se ha acabado ya. Si tengo que ser borde lo seré. Si tengo que ser amable lo seré. Si tengo que callar para otorgar, callaré. Pero que lleven cuidado conmigo a partir de ahora, porque quién ríe el último ríe mejor, y esta parte del juego yo ya me la sé de memoria. 

sábado, 7 de abril de 2012

Si no pensase que de verdad vale la pena no haría todo lo que hago día tras día por ti, que aunque es poco dicen que los pequeños detalles son los que más cuentan y son los que tengo yo contigo. Que aunque no me quieras no significa que por ello no podamos ser amigos, y que aunque hayamos acabado mal todos merecemos segundas oportunidades y nunca se la he negado a nadie, y por lo tanto tampoco te la voy a negar a ti. Te soy sincera cuando te digo que me importas y que no quiero que esto siga así, porque me jode y mucho. Pero también te soy sincera cuando te digo que si no quieres saber nada de mi me lo digas, y yo desapareceré de tu vida como si nunca hubiese existido. Lo juro.

miércoles, 4 de abril de 2012

Hoy va por ti, porque sin duda vale la pena ser feliz, y hoy sin duda tu te lo mereces más que nadie. Porque quiero que seas feliz a costa de todo y pase lo que pase, porque tu has sido mi alegría muchas veces. La persona que me ha echo sonreír, y a la que le debo mucho. Por eso hoy te mereces esto y mucho más. Te mereces que vaya a tu casa antes de irte para darte una sorpresa. Te mereces una tarta con forma de Bob esponja. Porque sí, eres una de las personas más bonitas que tengo, y más sinceras. Y una weje de los pies a la cabeza. Porque todo lo que te pueda decir hoy y siempre se queda corto. Te quiero Bea Martínez Pareja.

 Porque sin duda, lo que refleja una buena amistad son los momentos que pasamos juntas, y creo que no hay persona en la tierra que pueda discutir a día de hoy, que lo que nosotras tenemos es una amistad como dios manda. Porque no importan los cuando, ni los donde, ni los porqué, simplemente importa que a día de hoy nos conocemos, y que contigo paso millones de momentos al año, y son millones las sensaciones que siento contigo, porque sin duda lo que de verdad cuenta en una amistad, son las ganas que tengan los "amigos" de seguir siéndolo y sin duda a nosotras nos queda amistad para rato, y espero que para siempre. Porque siempre te lo he dicho y aunque eres cabezona como la que más sé que lo sabes, que me vas a tener siempre y que cuando lo necesites, por mucho que lo odies solo tienes que marcar un número, y enseguida me tendrás a tu lado. Porque si cuando de verdad me necesitases no estuviese ahí, no podría llamarse amistad. Y sé que cuando yo lo necesite también estarás, porque ya lo has estado muchísimas veces. Porque contigo el camino se hace más fácil y lo sabes. Porque te quiero y punto. Felices 16 princesa, te quiero.
Porque vale la pena ser feliz, y tu hoy te lo mereces todo.

lunes, 2 de abril de 2012

Somos completamente distintos. Como polos opuestos. Somos tan distintos como el cielo y la tierra. Somos como el agua y el aceite. Completamente diferentes. Y como lo odio. No os lo podéis imaginar. Somos tan distintos el uno del otro que chocamos mutuamente. Constantemente. No nos podemos ni mirar. Ni dirigirnos la palabra. Pero tampoco lo intentamos, ya no vale la pena. Ni eso ni casi nada. No nos molestamos en arreglar esta situación. Ni lo vamos a intentar. Porque ya no hay nada que arreglar. Ya no queda nada de lo que un día quedó. Bueno, sí. Queda cariño, odio, amor, quedan infinidad de sentimientos encerrados con llave en el corazón. Y pase lo que pase no voy a dejar que salgan. Porque pase lo que pase ya nada puede ser como antes. Porque dicen que los polos opuestos se atraen, sí, pero ya os digo yo que todo lo bueno se acaba alguna vez, y esto no es una excepción, y como todo acaba por terminar. Porque dejarlos salir ahora, haría que volviese el dolor y no me lo puedo permitir. Y menos ahora. Porque por mucho que antes haya valido la pena, ya no lo vale. Y aunque duela y aunque lo pase mal, al igual que culés y meréngues, solo nos juntamos para las cosas necesarias. Vivimos en mundos completamente distintos, y contra eso nadie puede luchar...

Pero hay que intentar sobre todas las cosas darle la vuelta a la tortilla, intentar sonreír pase lo que pase, y no permitir que el dolor llegue a lo más profundo de tu corazón, porque ahí ya nada tiene solución, entonces es cuando estás perdida. Y sí yo lo estoy, pero no por ello, tengo que dejar de sonreír, no por ello tengo que dejar de hacer felices a las personas que me hacen feliz a mí, y por supuesto tengo claro que no por ello, puedo dejar de ser feliz, porque pase lo que pase, la vida está para disfrutarla, porque solo se vive una vez, y hay que vivir bien. 
Simplemente porque vale la pena ser feliz. 

jueves, 22 de marzo de 2012

Amor, quina paraula més bonica. Amor quin sentiment més bonic. No puc oblidar aquest sentiment. No puc ignorar que aquest sentiment corre per les meues venes. No puc oblidar els teus ulls. La teua pell. El teu somriure. La teua forma de dir t'estime. La teua forma de parlas sobre el nostre amor. No puc oblidar les teves carícies. Y tampoc puc oblidar les hores, els días y els mesos que em passat junts. No puc pensar en altra cosa que no siga estar amb tu. No puc llevar-me del cap la tava olor. Els moments que he passar amb tú. Els moments que em passat junts. Un al costat de l'altre. No puc oblidar les teues abraçades i els teus petons. No puc oblidar-te a tú; amor...

miércoles, 21 de marzo de 2012

Amor, que gran palabra. De esas que cuando las escuchas te hacen temblar de la emoción. De esas que cuando oyes te ponen los pelos de punta. Amor, que gran sentimiento. Tan solo una palabra que puede hacer de nada todo, y de todo nada. Amor, que gran origen. Una acción que puede llenarte del más orgulloso sentimiento. Algo que compartir, con todos y con esa persona especial. Algo que demostrar cada día. Algo por lo que vale la pena luchar. Algo especial. Más que una gran palabra. Más que un gran sentimiento. Mucho más que todo eso. Algo por lo que te levantas día a día y sonríes. Algo por lo que quieres por encima de todo a esa persona especial. Algo que te quema por dentro incluso cuando eres feliz. Algo de lo que nadie puede escapar. Amor, cuatro letras que lo dicen todo. Que desprenden felicidad por sí mismas. Lo más bonito del mundo, es amar y ser correspondido. Pero hasta el amor, que es algo tan inesperado, tan espontáneo, tan bonito, lleva fecha de caducidad...
Vive, ama...

martes, 20 de marzo de 2012

Hacía frío. El tiempo estaba cambiando y eso no me gustaba, pues con él, la gente también cambiaba. Había pasado ya tiempo, pero no conseguía olvidar lo. Mi mente había decidido ir por libre, y mi cuerpo no lograba volver a unirse a ella. Pasaban los días cada vez más lentos. No veía la hora de que volviesen a llegar las vacaciones. Era el único momento donde podía dejar de pensar y preocuparme un poco por mí. Pero faltaba demasiado para que llegasen y tenía que aguantar las malas caras y los insultos hasta entonces. No vale la pena estar así, yo misma lo sé, pero no puedo evitarlo. Es como el respirar para los demás; inevitable. No sé que momento del día es el más duro, la noche o el día. Pero tampoco importa ya eso. La verdad es que nada importa ya. Parece ser que siempre seré la "bruja mala" del cuento, solo que esto no es un cuento; si no la vida real. Daría lo que fuera por volver atrás, cambiar el presente y el futuro. Pero no puedo y por lo tanto debo aguantar todo lo que me viene encima. Me ha tocado esto y debo aguantarlo hasta el final. Un final que no parece llegar nunca. Parece que cuando cometemos errores siempre los ignoramos y dejamos que los demás carguen con las culpas. No sigo que yo sea una santa, porque no lo soy. Pero tampoco soy la que pone de vuelta y media a los demás cuando tengo la culpa. Sé mucho de la vida y al mismo tiempo no sé nada. Pero ahora me toca aguantar. Soportar todo lo que se me viene encima. Y poner buena cara, aunque me esté muriendo por dentro. Nada de demostrar que soy débil, ni que no puedo con nada. Porque no soy lo primero y sobretodo puedo con lo segundo. Porque tengo claro que nadie va a poder conmigo. Ni nadie, ni nada. No digo que pueda con todo hoy, pero poco a poco, paso a paso, la montaña se hará más pequeña y entonces podré demostrarle a la gente que me critica lo que valgo. Porque os aseguro que valgo mucho más que ellos. Porque lucho por lo que me importa e incluso muchas veces por lo que no, y eso demuestra muchas veces más de una persona que cualquier otra cosa...
fuerte, algún día la vida te sonreirá, como tu le has sonreído a ella.

lunes, 19 de marzo de 2012

Se atreve a hablar de respeto cuando ni siquiera lo cumple. Me ignora y quiere que estemos bien. Me miente porque piensa que nunca sabré la verdad cuando no se da cuenta de que sé más de lo que parece. Busca cualquier excusa para insultarme o meterse conmigo. Solo me dirige la palabra para "intentar" quedar bien delante de sus "amigos", porque ni si quiera sabe lo que significa esa palabra. Se cree tan fuerte que aparenta no tenerle miedo a nada y luego se acobarda cuando ve una sombra que no sabe de donde viene. Dice mucho y sin embargo no hace nada. Cobarde o valiente ya me da igual. Va de estrella cuando ni siquiera llega a alumbrar. Contigo desaparecen mi risa y felicidad. No sé que es peor tenerte cerca o alejarte de mi. Prometo no volver a sur infeliz por su culpa; pero sé que no lo voy a poder cumplir. Solo una vez, prometo no volver a cometer ese error. No es que no quiera recordar, es que soy más feliz sin hacerlo. Para ser quién eres, la verdad, que dejas mucho que desear. No intento odiarte, más que nada porque sé que no podría. Se acabaron las lágrimas y los "ojalá no lo hubiera echo nunca". Ha llegado mi momento de ser feliz y si te jode te aguantas. Yo bien que te veo todos los días sonreír y no por ello te digo que dejes de hacerlo. Algún día, la paciencia que tengo va a explotar y no quieras estar cerca para verlo. Quiero ser feliz sin sentirme mal por ello, así que deja de meterte por medio. Después de ti tuve que andar al revés y volver a aprender lo aprendido. Si estoy perdida, ya me encontraré, con o sin tu ayuda. Piensas que todo va a volver a ser como antes, y de repente, golpe, nada va a ser igual, se puede volver a caer en la misma piedra. Un "te quiero" si no es sincero es mejor que no lo digas; creo que deberías aprenderte eso. No digo que yo sea una santa, pero es que luego soy yo la que las mata callando, cuando cabrones somos todos un poco. 

martes, 13 de marzo de 2012

+Hace tiempo que no sé que hago, que ya no sé dónde tengo que ir, que cuando tomé esa decisión no sabía lo que hacía, hace tiempo que le estoy dando vueltas y no puedo vivir sin ti; te quiero.
-¿Porqué me dices esto ahora?
+Porque no puedo más, llevo intentando ser feliz desde que cometí el error de dejarte, y no lo he conseguido.
-No pensabas eso cuando me dejaste la primera vez, cuando me dijiste que todo lo que había pasado era un juego para ti, cuando me hiciste daño, cuando me dijiste que nunca me habías querido..
+Me equivoqué, lo siento..
-Nada tiene ya solución, te he perdonado y lo sabes, pero no puedo volver a darte lo que un día te dí, y despreciaste..
+Todo el mundo tiene derecho a una segunda oportunidad, no me la vas a dar?
-No, la verdad es que no, porque cuando tu reías yo lloraba y jamás te ha importado nada que yo estuviese mal, ni siquiera cuando veías que era por tu culpa, nunca te he visto acercarte y decirme sonríe, nunca me has dado un abrazo cuando había gente delante ni un beso, ni siquiera me has mirado, te has callado como un cobarde y lo único que has sabido hacer bien era ignorarme, y debí darme cuenta antes, pero estaba enamorada, y sí estaba, pero ya no lo estoy...
+Me equivoqué demasiado contigo, y lo siento, pero nunca fue un juego, te quise en su momento, pero creí que el amor había terminado y ahora me doy cuenta de que no...
-Pues ahora es mi amor el que ha terminado, llevaba esperándote demasiado tiempo y nunca llegabas, y lo dejé escapar..
+Todavía estás a tiempo de cogerlo, por favor, no me dejes ir, no sabes lo que sufro todos los días por ti..
-No puedo cambiar lo que siento en este momento, te quise, y te querré siempre, pero nunca de la misma forma en la que un día te quise..

lunes, 12 de marzo de 2012

Sientes ese cosquilleo que te recorre todo el cuerpo y entonces lo sabes. Poco a poco te vas dando cuenta. Al principio dudas. Luego lo niegas. Pero finalmente caes. Y tal vez muchas veces sea lo peor del mundo. Pero es todo lo contrario. Es tener a alguien con quién compartir todo. Y viceversa. Es alguien a quién poderle decir " te quiero". Es alguien con quién te complementas. Es alguien a quién adoras. Es en lo primero que piensas cuando te levantas. Y en lo último que piensas cuando te acuestas. Es un sonrojarte cuando lo ves. Es un mirar de reojo para ver si te está mirando. Es un ponerte nerviosa cada vez que lo ves. Es un estar pensando las veinticuatro horas del día en esa persona. Es no dejar de sonreír te cueste lo que te cueste, porque sabes que está ahí. Es un creer que se puede. Es un querer y poder. Es un estar y con él, y aún así echarle de menos. Es un ser feliz. Es un saber que le quieres. Y que eres correspondida. Es un sentimiento. Es más que una mirada. Más que una caricia. Es mucho más que un beso. Que un día con sol. Es más que todo. Y menos que nada. Es simplemente más que un te quiero. Y más que un te amo. Es un quiero pasar contigo mi vida. Es un te quiero a mi lado pase lo que pase. Es un te quiero cariño, pase lo que pase...

domingo, 11 de marzo de 2012

Sinceramente y hablando de todo un poco, no me considero egoísta. Es más, siempre he dado más de lo que he recibido y nunca me he quejado por ello. Me encanta cantar, bailar y salir con mis amigos. Adoro las hogueras. Y las noches de verano. Me encantan las sorpresas y las visitas inesperadas. Quiero a mis amigos por encima de todo y daría la vida por ellos. Pero a mi familia no se le toca, porque por ellos mato. Creo en el amor a primera vista, y en los " te quiero". No me gustan las mentiras. Ni las falsas personas. Y sobretodo odio a los mentirosos. Podría pasarme un día entero junto a él. Simplemente mirándolo. Adoro los paseos por la playa y las puestas de sol. Y sigo emocionándome cuando me hablan de algo bonito. Mi pasión son los niños. Los adoro por encima de todo y quisiera enseñarles el mundo. Soy la mayor de un hermano al que adoro, pero al mismo tiempo no soporto. Suelo ser sincera, y extrovertida. Me gustan los retos aunque a simple vista no lo parezca. Y quedar con los que más quiero media hora antes deprisa y corriendo. Mi vida son los libros. Pero nunca dejo de lado una buena película. Me encanta las fotos, pero me es indiferente hacerlas o ser la modelo. Soy una tiquitiqui. Y no lo cambiaría por nada del mundo.Lloro y me río como todo el mundo. Y sí, tengo un problema llamado ansiedad. He conocido a cabrones y a putas. Pero también a personas maravillosas. Odio las matemáticas y me encanta el valenciano. No sé la persona en la que me convertiré mañana, pero sí que sé quién soy hoy, y me siento orgullosa de ello. Cambiaría todo mi cuerpo, menos mis ojos. No me considero guapa. Ni delgada. Mi sueño es viajar con él a donde sea. Y sobretodo ser feliz. Tengo el mejor amigo del mundo, diga lo que diga la gente. Y una familia perfecta, que siempre logra sacarme de quicio. No me cansaría nunca de conocer gente. Me considero simpática y agradable. O eso dicen. He aprendido miles de veces que la vida no es justa. Y que va a seguir sin serlo. Soy supersticiosa. Y tengo un signo maravilloso. Soy LEO. Y nací un cuatro de agosto de mil novecientos noventa y cinco. No me arrepiento de casi nada. Y volvería a cometer miles de errores solo por aprender de ellos. Me caigo con las piedras del camino millones de veces. Pero también me levanto otros millones de veces. Y sobretodo estoy enamorada de mi tierra; de mi Alicante. Sinceramente y hablando de todo un poco, no puedo contaros todo lo que he vivido durante dieciséis años, y tampoco lo que me deparará el futuro, ni nada por el estilo. Lo único que os puedo decir, es que no dejéis que nada ni nadie os hunda. Los únicos que podéis dejar de luchar en el camino de la vida sois vosotros. Y pase lo que pase, no lo hagáis nunca.
Sonríe porque vale la pena ser feliz

jueves, 8 de marzo de 2012

No lo logro comprender. No le entiendo. Ahora que poco a poco el dolor va pasando, entonces vuelve a entrometerse en mi vida. No me quiere con él. Pero no puede dejarme en paz. Estoy harta. Ha sido él, el que le ha puesto fin, no yo. Ni soy puta, ni zorra, ni pretendo serlo. Pero bien dicen que lo que se escucha por la calle por algo es. Tal vez lo sea y no me haya dado cuenta, pero es que él ha sido el que se ha portado como un cabrón. Es que él ha sido quién ha decidido cortar de raíz esto. Y yo soy la que lo pasa mal. La que llora y la que sufre. Y él, el que ríe y se divierte. Y el que se atreve a llamarme zorra. Cuando no lo soy. Cuando me parto la espalda por no decirle que le sigo queriendo. Cuando me coso la boca por no decirle que me diga lo que me diga y por el momento le sigo queriendo. Cuando lloro a escondidas, y sí quedo con amigos es porque necesito a alguien que me de un abrazo cuando él ya no está. Cuando ni siquiera me mira. Cuando ya no hay nada que nos una. Sí, lo paso mal. Le joda a quién le joda. Le pese a quién le pese. Lo paso mal. Y no lo logro comprender. No le entiendo. Estoy a punto de rendirme. Y no quiero hacerlo porque le quiero y quiero formar parte de él como sea. Pero ya no se me ocurre nada más que hacer. Si lloro, malo. Si río, malo. Si estoy triste, malo. Y si soy feliz, doblemente malo. Necesito saber qué quiere que haga. Porque no creo que aguante mucho más tiempo así. No creo que sea capaz. Sí vale, he vivido dieciséis años de mi vida sin él. Y perfectamente podría hacerlo. Como dice mucha gente, y tal vez tengan razón. Pero también he vivido muchos años alejada de mis amigos. Y tan solo hace cuatro años que conozco a la persona que a día de hoy es una de las más importantes de mi vida. Y sé que ahora no podría vivir sin él. Así que ya no sé, si puedo o no.Y no me quedan fuerzas para seguir intentándolo, sé que no puedo. Ya es demasiado. Piensa que soy una persona completamente diferente a la persona que soy. Se espera lo peor de mi. Y eso demuestra que ni me conoce ni se ha esforzado por hacerlo. Eso me demuestra que le doy completamente igual, y me jode que sea así, porque yo no puedo volver la cabeza como hace él y que desaparezca el problema. Porque luego locura es amar y yo soy loca y sin sesos. Y eso no puede cambiarlo nadie...

lunes, 5 de marzo de 2012

Vamos a jugar a un juego. Quizá no sea divertido. Y tal vez te aburras un poco. Pero es lo mejor para los dos. Vamos a jugar a olvidar todo lo que ha pasado. Sí, sí a olvidar. Como lo lees. No estoy bromeando. Lo digo enserio. He disfrutado mucho contigo. Pero el dolor es demasiado intenso. Todavía cuando suena el móvil me pongo nerviosa y antes de mirar el número ya imagino que eres tu el que me llama. Todos los días la misma historia. Me levanto por las mañanas e intento sacar la mejor de mis sonrisas. Pero es inútil. ¿Sabes? Ojalá tuviese un reloj del tiempo como aquel que salía en los "Simpsons" y pudiese retroceder con él hasta ese momento. Ese momento en el que decidimos que esto sería divertido. Y no lo fue. Me paro a pensar y lo único que saco bueno de esto es que te he tenido cerca. Pero ¿de qué me sirve? Si cuando de verdad tenías que demostrar que me querías no lo hacías. Creo que no lograré comprender nunca esta situación. Las cosas suceden por alguna razón. Y todavía estoy intentando pensar porqué sucedió esto. Algún motivo. Aluna explicación para dejar de pensar que la culpa es mía. Para que cuando llegue el viernes por la tarde no eche de menos que me abraces y me digas al oído que me quieres. Aunque todo sea mentira. La verdad no sé si quiera porqué me molesto en intentar comprender algo que no tiene explicación. Se acabó y punto. Todo lo que empieza termina. Pero no esperaba que esta vez fuera así. Ni siquiera me esperaba que tu fueras así. Quizá no tenías motivos para estar conmigo y tampoco para no estarlo. O tal vez sí... Creo que seguiré sin saberlo eternamente, porque las palabras se las lleva el viento y los te quiero no son excepciones de esa regla...

sábado, 3 de marzo de 2012

Resulta realmente duro. No recordaba lo que dolía. No lograba recordar qué era aquello qué venía después. Nada era perfecto. Ni lo sería nunca. Pero era feliz. Yo era feliz. Y ahora no lo soy. Tal vez fue el destino. O tal vez nos equivocamos. Pero parecía todo tan perfecto. Y luego de repente te despiertas. Solo que yo no estaba soñando. Y el dolor todavía perdura. De vez en cuando viene a mi cabeza un recuerdo. Y duele. Debería hacerme feliz recordar. Pero duele, no os podéis imaginar como duele. O tal vez sí. La verdad no lo sé. Lo único que sé es que duele. Más de lo que recordaba. Mucho más de lo que podía recordar. Acabará pasando, como todo. Pero ahora duele. Y no puedo evitar mirar su foto cada cinco minutos. Y entonces es cuando más duele. Pero quiero que sea feliz. Ante todo quiero verle feliz. No soy egoísta. Ni celosa. Ni nunca lo he sido. Y sé que no lo seré. Soy así, y por encima de todo quiero verle feliz. Quiero verlo sonreír conmigo, o sin mi. Aunque me duela. Aunque eso signifique perderle. Aunque eso me demuestre que no le importa. Aunque sea lo peor que me haya pasado en mucho tiempo. He de acostumbrarme. He vivido dieciséis años de mi vida sin él, y puedo volver a hacerlo. Será difícil, pero nada es imposible...

viernes, 2 de marzo de 2012

Lo que no te mata te hace más fuerte

Era Noviembre, habían pasado dos meses desde que el curso empezó, todo seguía igual, las ganas que tenía de conocer gente nueva habían desaparecido. La vida monótona de los meses de clase ya había empezado. Por primera vez desde hacía tiempo me sentía bien. Ni ansiedad, ni mierdas. Estaba disfrutando de la vida y me daba igual lo que dijeran de mi, porque me sentía bien y era feliz que era lo que más me importaba. No se cuando ocurrió y de haberlo sabido antes no habría cometido ese error, pero lo hice. Esa noche me lié con él. Fue él. No tardé mucho en darme cuenta de lo que pasaba, pero lo ignoraba. No quería aceptar la realidad. Ya había sufrido mucho, y no quería pasar por eso otra vez. Todos me contaban lo buena persona que era. Lo bien que me trataría. Todo lo que me quería... Pintaron de color rosa algo que era negro como el oscuro del cielo cuando hay tormenta. Y yo poco a poco como una ingenua fui acercándome a él. Y yo poco a poco fui enamorándome de él. Y luego poco a poco como una tonta caí en su trampa. Caí en la telaraña que había tejido con mentiras y engaños. Pero tenía los ojos cerrados y no quería mirar. Todo parecía tan bonito... Pero no lo era. Ellos estaban ahí diciéndome que lo dejase, que pasara. Que ya llegarían tiempos mejores. Que no tenía porqué aguantar algo que no tenía futuro. Pero ya era tarde. Y es verdad, le quería. Y lo sigo haciendo. Por eso cada palabra que sale de su boca me duele. Porque decía ser la persona que no ha sido. Y me ha engañado. A mi y a todos. Cada lágrima duele más que la anterior y no logro comprender por más que le doy vueltas a la cabeza, el porqué soy la única que sufre con esto. Unos dices que me quiere mucho pero que no está preparado. Otros que nunca me ha querido. Y los demás simplemente se dedican a mirar porque no saben que decir. Quisiera creer la primera opción. Pero no puedo. Ya no puedo. Me ha echo demasiado daño. He sufrido demasiado por él. Y mientras yo lloraba el reía. No le importaba y no me daba cuenta. Hasta que ha llegado el final. Ha sido lo peor que me pasaba en meses. Me duele cada vez que veo su foto. Cada vez que escucho su voz. Su risa. Me duele porque le quiero. Y parece que nadie logra entender lo que siento... Pero voy a ser fuerte, voy a luchar por ello. Voy a sonreír. Y voy a mirar a la vida con desprecio. Como ella me ha tratado a mi. Tal vez quería enseñarme algo. Pero lo ha hecho con golpes que duelen. Que duelen demasiado. Pero no puedo rendirme. Ahora no. Debo seguir hacia delante. Por mi y por los que de verdad me quieren...Pues lo que no te mata te hace más fuerte...

miércoles, 25 de enero de 2012

Tal vez cuando menos te lo esperas aparece esa persona que te hace sonreír. Tal vez cuando piensas que estás perdida aparezca la luz que ilumine tu camino. Tal vez cuando ya no tienes ganas de seguir hacia delante llegue alguien que te diga que merece la pena vivir. Tal vez es verdad que la vida es muy corta, o tal vez no. Puede ser que no descubramos ni la mitad de cosas que deberíamos descubrir de la vida. Puede que no sepamos ni la mitad de lo que deberíamos saber. Puede ser que caigamos cuando no deberíamos caer, o nos levantemos lo más rápido que podamos para no sufrir por nada. Imaginemos un mundo en el que sonreír sea la meta y en el que cada día sonriamos porque queremos ganar la carrera. Al que más sonría se le regalará el regalo más bonito; la felicidad.