Porque vale la pena ser feliz

lunes, 5 de marzo de 2012

Vamos a jugar a un juego. Quizá no sea divertido. Y tal vez te aburras un poco. Pero es lo mejor para los dos. Vamos a jugar a olvidar todo lo que ha pasado. Sí, sí a olvidar. Como lo lees. No estoy bromeando. Lo digo enserio. He disfrutado mucho contigo. Pero el dolor es demasiado intenso. Todavía cuando suena el móvil me pongo nerviosa y antes de mirar el número ya imagino que eres tu el que me llama. Todos los días la misma historia. Me levanto por las mañanas e intento sacar la mejor de mis sonrisas. Pero es inútil. ¿Sabes? Ojalá tuviese un reloj del tiempo como aquel que salía en los "Simpsons" y pudiese retroceder con él hasta ese momento. Ese momento en el que decidimos que esto sería divertido. Y no lo fue. Me paro a pensar y lo único que saco bueno de esto es que te he tenido cerca. Pero ¿de qué me sirve? Si cuando de verdad tenías que demostrar que me querías no lo hacías. Creo que no lograré comprender nunca esta situación. Las cosas suceden por alguna razón. Y todavía estoy intentando pensar porqué sucedió esto. Algún motivo. Aluna explicación para dejar de pensar que la culpa es mía. Para que cuando llegue el viernes por la tarde no eche de menos que me abraces y me digas al oído que me quieres. Aunque todo sea mentira. La verdad no sé si quiera porqué me molesto en intentar comprender algo que no tiene explicación. Se acabó y punto. Todo lo que empieza termina. Pero no esperaba que esta vez fuera así. Ni siquiera me esperaba que tu fueras así. Quizá no tenías motivos para estar conmigo y tampoco para no estarlo. O tal vez sí... Creo que seguiré sin saberlo eternamente, porque las palabras se las lleva el viento y los te quiero no son excepciones de esa regla...

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