Porque vale la pena ser feliz
viernes, 2 de marzo de 2012
Lo que no te mata te hace más fuerte
Era Noviembre, habían pasado dos meses desde que el curso empezó, todo seguía igual, las ganas que tenía de conocer gente nueva habían desaparecido. La vida monótona de los meses de clase ya había empezado. Por primera vez desde hacía tiempo me sentía bien. Ni ansiedad, ni mierdas. Estaba disfrutando de la vida y me daba igual lo que dijeran de mi, porque me sentía bien y era feliz que era lo que más me importaba. No se cuando ocurrió y de haberlo sabido antes no habría cometido ese error, pero lo hice. Esa noche me lié con él. Fue él. No tardé mucho en darme cuenta de lo que pasaba, pero lo ignoraba. No quería aceptar la realidad. Ya había sufrido mucho, y no quería pasar por eso otra vez. Todos me contaban lo buena persona que era. Lo bien que me trataría. Todo lo que me quería... Pintaron de color rosa algo que era negro como el oscuro del cielo cuando hay tormenta. Y yo poco a poco como una ingenua fui acercándome a él. Y yo poco a poco fui enamorándome de él. Y luego poco a poco como una tonta caí en su trampa. Caí en la telaraña que había tejido con mentiras y engaños. Pero tenía los ojos cerrados y no quería mirar. Todo parecía tan bonito... Pero no lo era. Ellos estaban ahí diciéndome que lo dejase, que pasara. Que ya llegarían tiempos mejores. Que no tenía porqué aguantar algo que no tenía futuro. Pero ya era tarde. Y es verdad, le quería. Y lo sigo haciendo. Por eso cada palabra que sale de su boca me duele. Porque decía ser la persona que no ha sido. Y me ha engañado. A mi y a todos. Cada lágrima duele más que la anterior y no logro comprender por más que le doy vueltas a la cabeza, el porqué soy la única que sufre con esto. Unos dices que me quiere mucho pero que no está preparado. Otros que nunca me ha querido. Y los demás simplemente se dedican a mirar porque no saben que decir. Quisiera creer la primera opción. Pero no puedo. Ya no puedo. Me ha echo demasiado daño. He sufrido demasiado por él. Y mientras yo lloraba el reía. No le importaba y no me daba cuenta. Hasta que ha llegado el final. Ha sido lo peor que me pasaba en meses. Me duele cada vez que veo su foto. Cada vez que escucho su voz. Su risa. Me duele porque le quiero. Y parece que nadie logra entender lo que siento... Pero voy a ser fuerte, voy a luchar por ello. Voy a sonreír. Y voy a mirar a la vida con desprecio. Como ella me ha tratado a mi. Tal vez quería enseñarme algo. Pero lo ha hecho con golpes que duelen. Que duelen demasiado. Pero no puedo rendirme. Ahora no. Debo seguir hacia delante. Por mi y por los que de verdad me quieren...Pues lo que no te mata te hace más fuerte...
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario