Porque vale la pena ser feliz
lunes, 30 de abril de 2012
jueves, 12 de abril de 2012
Era una mañana como otra cualquiera. Para ser exactos 15 de septiembre del 2009. Todo empezó como un día normal. Un desayuno normal. Unos profesores normales. Unas clases normales. Pero de repente todo cambió. Notaba como poco a poco mi yugular se cerraba y no me dejaba respirar. El agobio aumentaba cada vez más y yo no sabía que podía hacer. De repente cesó. Inexplicablemente cesó. El agobio y el dolor desaparecieron. No le di importancia. Pero tampoco se la quité, aunque el día continuó normal. Normal hasta el final. A la noche volvió a ocurrir. Pero esta vez el dolor era tan agudo que no me dejaba respirar. Intentaba tranquilizarme, pero nada daba resultado, hasta que otra vez sin razón el dolor desapareció. Pasaron los días y cada vez el dolor era más agudo. Mi pecho no dejaba paso al aire. Y mis pulmones cada vez necesitaban más algo que no llegaba nunca. Ni médicos, ni profesionales, conseguían acertar con lo que me pasaba. Era un caso extremo, y muy raro. Nadie parecía saber que me pasaba, y a mi eso me aterraba. Me pasaba las horas de clase encerrada en el baño del instituto. Ni amigos, ni profesores, ni si quiera mis propios padres conseguían sacarme de allí. No iba a clase. Pero tampoco podía estar en casa, allí el dolor se multiplicaba. Solo quería dormir y llorar, eran los únicos momentos hasta la fecha en los que dado el caso, el dolor cesaba. Mi vida social había acabado, pues si no quería estar en casa, fuera de ella menos. Ya no aguantaba los abrazos, ni las caricias y mucho menos los te quiero. Ya nada me parecía sincero. Ahora todo carecía de sentido. Los meses pasaban más lentos que de costumbre, y mientras yo me pasaba horas en el médico haciéndome pruebas que no servían para nada, mi vida pasaba rápida ante unos ojos que no se daban cuenta de ello. Pasaban los días, los meses y lo único que tenían claro los médicos es que padecía una enfermedad llamada ansiedad. Un trastorno psicológico causado por el estrés. Pero era peor que eso. No era la típica ansiedad que con pastillas y meses de reposo se va, ojalá. Es una enfermedad de tipo 4. Uno de los tipos más altos que existen y una enfermedad que me va a acompañar toda la vida. Hoy después de 3 años 6 meses y 29 días, puedo decir que la tengo controlada. Y que después de 3 años 6 meses y 29 días, puedo volver a disfrutar de mis amigos. De las mascletás. Y de casi todo. Aunque siga habiendo gente que me joda. Que me haga daño. Aunque existan miles de personas que me odien. Hoy después de 3 años 6 meses y 29 días, aunque esta noche sea la peor con diferencia desde hacía mucho, puedo decir que me siento feliz. Porque a pesar de todo, hoy estoy viva, y ese es el mejor regalo que podrían haberme echo nunca.
domingo, 8 de abril de 2012
Intentas ser la persona más amable del mundo. Intentas parecer-le agradable a todos. Intentas por todos los medios caerles bien. Y sobretodo lo intentas porque te gusta hacer feliz a la gente. Y porque eso te hace feliz a ti. Y de repente pum. Te conviertes en la tonta de la película. Pasas de ser agradable a tonta. Y es que dicen que las mejores personas se encuentran en los mejores corazones, pero que hay un gran paso de la simpatía a la tontería. Y aunque sea así muchas veces ni te das cuenta. Porque con eso me siento identificada, yo y la mayoría de las personas que viven en el mundo. Porque la otra parte son los cabrones que te hacen sentir así. Los que se ríen de ti a las espaldas y los que juegan contigo. Pero tranquilos que todo eso se ha acabado ya. Si tengo que ser borde lo seré. Si tengo que ser amable lo seré. Si tengo que callar para otorgar, callaré. Pero que lleven cuidado conmigo a partir de ahora, porque quién ríe el último ríe mejor, y esta parte del juego yo ya me la sé de memoria.
sábado, 7 de abril de 2012
Si no pensase que de verdad vale la pena no haría todo lo que hago día tras día por ti, que aunque es poco dicen que los pequeños detalles son los que más cuentan y son los que tengo yo contigo. Que aunque no me quieras no significa que por ello no podamos ser amigos, y que aunque hayamos acabado mal todos merecemos segundas oportunidades y nunca se la he negado a nadie, y por lo tanto tampoco te la voy a negar a ti. Te soy sincera cuando te digo que me importas y que no quiero que esto siga así, porque me jode y mucho. Pero también te soy sincera cuando te digo que si no quieres saber nada de mi me lo digas, y yo desapareceré de tu vida como si nunca hubiese existido. Lo juro.
miércoles, 4 de abril de 2012
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Hoy va por ti, porque sin duda vale la pena ser feliz, y hoy sin duda tu te lo mereces más que nadie. Porque quiero que seas feliz a costa de todo y pase lo que pase, porque tu has sido mi alegría muchas veces. La persona que me ha echo sonreír, y a la que le debo mucho. Por eso hoy te mereces esto y mucho más. Te mereces que vaya a tu casa antes de irte para darte una sorpresa. Te mereces una tarta con forma de Bob esponja. Porque sí, eres una de las personas más bonitas que tengo, y más sinceras. Y una weje de los pies a la cabeza. Porque todo lo que te pueda decir hoy y siempre se queda corto. Te quiero Bea Martínez Pareja.
Porque sin duda, lo que refleja una buena amistad son los momentos que pasamos juntas, y creo que no hay persona en la tierra que pueda discutir a día de hoy, que lo que nosotras tenemos es una amistad como dios manda. Porque no importan los cuando, ni los donde, ni los porqué, simplemente importa que a día de hoy nos conocemos, y que contigo paso millones de momentos al año, y son millones las sensaciones que siento contigo, porque sin duda lo que de verdad cuenta en una amistad, son las ganas que tengan los "amigos" de seguir siéndolo y sin duda a nosotras nos queda amistad para rato, y espero que para siempre. Porque siempre te lo he dicho y aunque eres cabezona como la que más sé que lo sabes, que me vas a tener siempre y que cuando lo necesites, por mucho que lo odies solo tienes que marcar un número, y enseguida me tendrás a tu lado. Porque si cuando de verdad me necesitases no estuviese ahí, no podría llamarse amistad. Y sé que cuando yo lo necesite también estarás, porque ya lo has estado muchísimas veces. Porque contigo el camino se hace más fácil y lo sabes. Porque te quiero y punto. Felices 16 princesa, te quiero.lunes, 2 de abril de 2012
Somos completamente distintos. Como polos opuestos. Somos tan distintos como el cielo y la tierra. Somos como el agua y el aceite. Completamente diferentes. Y como lo odio. No os lo podéis imaginar. Somos tan distintos el uno del otro que chocamos mutuamente. Constantemente. No nos podemos ni mirar. Ni dirigirnos la palabra. Pero tampoco lo intentamos, ya no vale la pena. Ni eso ni casi nada. No nos molestamos en arreglar esta situación. Ni lo vamos a intentar. Porque ya no hay nada que arreglar. Ya no queda nada de lo que un día quedó. Bueno, sí. Queda cariño, odio, amor, quedan infinidad de sentimientos encerrados con llave en el corazón. Y pase lo que pase no voy a dejar que salgan. Porque pase lo que pase ya nada puede ser como antes. Porque dicen que los polos opuestos se atraen, sí, pero ya os digo yo que todo lo bueno se acaba alguna vez, y esto no es una excepción, y como todo acaba por terminar. Porque dejarlos salir ahora, haría que volviese el dolor y no me lo puedo permitir. Y menos ahora. Porque por mucho que antes haya valido la pena, ya no lo vale. Y aunque duela y aunque lo pase mal, al igual que culés y meréngues, solo nos juntamos para las cosas necesarias. Vivimos en mundos completamente distintos, y contra eso nadie puede luchar...
Pero hay que intentar sobre todas las cosas darle la vuelta a la tortilla, intentar sonreír pase lo que pase, y no permitir que el dolor llegue a lo más profundo de tu corazón, porque ahí ya nada tiene solución, entonces es cuando estás perdida. Y sí yo lo estoy, pero no por ello, tengo que dejar de sonreír, no por ello tengo que dejar de hacer felices a las personas que me hacen feliz a mí, y por supuesto tengo claro que no por ello, puedo dejar de ser feliz, porque pase lo que pase, la vida está para disfrutarla, porque solo se vive una vez, y hay que vivir bien.
Simplemente porque vale la pena ser feliz.
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