Porque vale la pena ser feliz
domingo, 8 de abril de 2012
Intentas ser la persona más amable del mundo. Intentas parecer-le agradable a todos. Intentas por todos los medios caerles bien. Y sobretodo lo intentas porque te gusta hacer feliz a la gente. Y porque eso te hace feliz a ti. Y de repente pum. Te conviertes en la tonta de la película. Pasas de ser agradable a tonta. Y es que dicen que las mejores personas se encuentran en los mejores corazones, pero que hay un gran paso de la simpatía a la tontería. Y aunque sea así muchas veces ni te das cuenta. Porque con eso me siento identificada, yo y la mayoría de las personas que viven en el mundo. Porque la otra parte son los cabrones que te hacen sentir así. Los que se ríen de ti a las espaldas y los que juegan contigo. Pero tranquilos que todo eso se ha acabado ya. Si tengo que ser borde lo seré. Si tengo que ser amable lo seré. Si tengo que callar para otorgar, callaré. Pero que lleven cuidado conmigo a partir de ahora, porque quién ríe el último ríe mejor, y esta parte del juego yo ya me la sé de memoria.
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