La felicidad. ¿Qué es la felicidad realmente? Sí, todos sabemos lo que pone en el diccionario. "Felicidad: estado de ánimo del que se encuentra satisfecho o contento". ¿Pero de que nos sirve realmente saber su significado? ¿Con el significado podemos ser felices? ¿Realmente la felicidad consiste en eso? No podemos saber de su tiempo, ni con segundos, ni con minutos, ni con horas, ni con años, ni con toda una vida... La felicidad no se mide por tiempo, ni por significado. Podemos saber acerca de ella con
caricias.
Besos.
Abrazos.
Miradas.
Gestos.
Sonrisas. Podemos saber acerca de la felicidad con sorpresas. Con ilusión. Pese a todo y contra los que no lo aceptan. Contra viento y marea. La felicidad se encuentra en el lugar más inesperado, en el momento menos propuesto. La felicidad no se encuentra. No se busca. Ella te encuentra a ti. Tal vez para un rato. Para un día. Para un mes. Tal vez para siempre. O incluso para nunca. La felicidad es espontánea. Divertida. Increíble. Con la felicidad no se puede conseguir ser inmortal. No se consigue todo. Pero tampoco pierdes nada. Consigues
aventura.
Determinación.
Diversión. Consigues superar adversidades. Y sobretodo cuando la tienes la compartes. Da igual con quién. Cómo. Dónde. Pero la compartes. Simplemente haces disfrutar a los demás de tu felicidad. Porque ¿que sería el mundo sin ese poquito de felicidad compartida? Absolutamente nada. No todo es posible con la felicidad. Pero ayuda y mucho. Ayuda a seguir adelante. A sobreponer el nada al todo. A luchar por los demás. Y a que los demás luchen por ti. Porque todo vale la pena con la felicidad por delante. Porque para ser feliz, necesitas ese poquito de felicidad. Porque las cosas que de verdad valen la pena se hacen para que esas personas sonrían, o lloren de felicidad. Porque no todo vale la pena conseguirlo, pero sí que
vale la pena ser feliz.
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