Porque vale la pena ser feliz
lunes, 15 de octubre de 2012
El tiempo todo lo cura y pone a cada uno a su lugar. Incluso al corazón. Pero parece ser que esta vez está tardando demasiado en actuar. Me siento en la ventana de mi habitación noche tras noche e intento no pensar en lo que una vez tuvimos. Y funciona, raramente funciona, pero cuando giro la cara y veo tu regalo, no puedo evitar acordarme de ti. Y duele, bueno más que doler molesta. Porque el estómago empieza a encogerse y empiezas a sentirte rara. Y entonces es cuando melancolía y amor se juntan, y ya la hemos liado. Porque entonces recuerdo lo que hubo un día entre tu y yo, y al recordarlo, me acuerdo de que intentamos algo que era imposible. Porque te quiero, te quise y te querré, no siempre de la misma forma, pero sí hasta que deje de sentir.
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