No hay que olvidar lo que sufren los demás, claro que no, pero tampoco hay que olvidarse de lo que va por dentro, de lo que te duele a ti y de lo que nadie hace caso, de lo que sientes y no puedes olvidar, por más que quieras, por más que lo intentes...
Claro que hay que pensar en los demás, sin ellos no seríamos ni la mitad de lo que somos, pero tampoco podemos olvidarnos de nosotros, de nuestra salud, de nuestro futuro, de nuestras responsabilidades....
Hay que intentar encontrar ese equilibrio que nos lleve hasta el punto medio en el que seamos felices, y hay que encontrarlo como sea. Pero una vez que se encuentre queda totalmente prohibido mirar atrás...
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