Porque vale la pena ser feliz
miércoles, 29 de agosto de 2012
Empezaba a pensar que me había vuelto importante para ti. Que tus abrazos no eran simplemente por puro compromiso y que me echabas de menos. Me volvía a sentir con energía cuando sabía que estabas a mi lado. Y ahora me doy cuenta de que en lo único que vas a tener toda la vida, yo no voy a formar parte. Y me duele. Y no sé porque no dejo de llorar. Y hasta las lágrimas que caen por mis mejillas duelen. Creo que no quería darme cuenta de lo que significas para mi, pero ha llegado el momento de madurar. De madurar del todo y dejar atrás lo único que me quedaba de una niñez que tal vez nunca existió. Tengo que decirte que pensaba que era mas importante para ti, de lo que me he dado cuenta que soy. Ya no miro a las personas a los ojos por miedo a que me hagan lo que ya me han echo. Últimamente mi mejor amiga, y mi aliada en las largas noches de verano es la oscuridad, donde nadie se da cuenta de lo que me pasa, y el dolor aunque no desaparece se camufla por otros miedos que llegan a mi cuerpo. He estado ahí siempre, y he luchado contra gente, que aún sin conocerte me han dicho que te deje, que no me moleste por ti. Y siempre he contestado que eras una gran persona, y que aunque a simple vista no lo pareciese tenías un corazón aún mayor. Tal vez ellos tenían razón y tú has sido mi mayor error. Haremos de nuestra vida en común, dos igual de importantes por separado.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario