Aquello me trastornó. No me había dado cuenta de lo que había cambiado. Su espeso cabello color caoba ahora tenía el marrón azabache que tanto me gustaba de sus ojos. Había crecido, por lo menos un par de centímetros. Y su cuerpo había dotado la forma de alguien que se pasa día si, día también en el gimnasio. Estaba irreconocible. Irreconocible por fuera, pero por dentro yo sabía que seguía siendo aquel niño caprichoso que conocí años atrás. Mientras diversas palabras salían de su boca, yo estaba inmersa en millones de recuerdos de años atrás, apenas escuchaba un hilo de su voz y cada vez me costaba más concentrarme en lo que quería decirme...
+Me estás escuchando?
-Sí, y ya te he dicho lo que quería, que te fueras. -Mis palabras salieron disparadas, incluso antes de que me diese tiempo a pensar, pero eso era lo correcto. No le daría la oportunidad de hacerme daño, ahora no.
+Tantos años juntos y todavía no me conoces, cuando quiero algo lo consigo. Y ya sabes que no me rindo nunca, o quizás me has olvidado?, no no lo creo. Lo único que de verdad creo es que tienes tanto miedo de volver a enamorarte de mi que te has cerrado en banda y no dejas entrar a nadie. Pero no me preocupa, poco a poco te haré feliz y te darás cuenta de que la única persona que necesitas a tu lado es a mi.
Después de aquello, pasarían semanas hasta volver a verlo. Pero no estaba segura de si aquello era un alivio, o más bien una tormenta para mi...
No hay comentarios:
Publicar un comentario