Porque vale la pena ser feliz

domingo, 23 de octubre de 2016

Qué suerte la mía de haberte conocido. De haber podido sumergirme en tu mirada. De saber que aunque entre nosotros había distancia, tenía más poder un te quiero que los kilómetros que nos separaban. 
Qué suerte la mía de haberte tenido entre mis brazos. De saber lo que se siente al rozar tus labios. De conocer cada rincón de tu cuerpo y aún así querer explorarlos de nuevo. De no poder dejar de pensar en ti ni cuando me lo proponía.
Qué suerte la mía de haber podido contar contigo, aunque ya no pueda hacerlo más. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario